La belleza y la inteligencia de una mujer, si no van acompañadas ambas de la bondad, pueden ser excesivamente peligrosas. Hubo en antiguos tiempos muchas mujeres bellas. La más bella en la Historia dicen que fue Cleopatra. Cleopatra, fue al nacer, heredera del trono de Egipto y llego el día en que ayudó a gobernar la mitad del mundo. Era el ultimo vástago de la casa de los Ptolomeos.

 

Estos reinaron en Egipto durante 300 años y Cleopatra nació para reinar en la tierra que Moisés gobernó como Lugarteniente del Faraón. Ocurrió su nacimiento 69 años antes de Jesucristo y el rey, su padre la adoraba. La joven princesa era de una hermosura incomparable y su inteligencia tan grande que quizás superaba a todas las mujeres de su edad. Era griega por su sangre, griega por su belleza, griega por su sabiduría; pero su talento natural era una mezcla del claro entendimiento del antiguo oriente, del cual era hija, de la refinada Grecia y de la más moderna cultura de Roma, que reinaba entonces casi sobre todo el mundo conocido.

Con ella nacieron el ingenio, la gracia  natural y todos los encantos que no pueden describirse. Edúcose en el centro del saber más  grande del mundo y el punto de su residencia era Alejandría, capital entonces del Egipto, fundada por Alejandro Magno, quien le dió su nombre. Al presentarse por primera vez en publico, tenia 14 años. Ya entonces era famosa por su sabiduría. Según se dice, podía expresarse en 7 u 8 lenguas, sabia música, historia y comprendía las ciencias políticas.

 

Contaba tan solo con 17 años, cuando murió su padre, quien dejó el reino en sus dos hijos, ella y Ptolomeo. Demostró en el gobierno una actividad incansable y tenia un carácter mucho más enérgico que su hermano, cuya inteligencia era bastante limitada. Ptolomeo hubiera sido quizá mucho mejor rey que Cleopatra; pero cualquiera que fuese la causa de la disension que surgió entre ambos hermanos, el hecho es que él se negó a compartir el trono con ella, aunque su padre lo habia dejado a los dos. Quizás sus consejeros tuvieron la principal responsabilidad en lo que ocurrió, pues no les gustaba mucho el espíritu de audacia con que la reina ejercía el gobierno de la nación. Pero sea lo que fuese, Cleopatra creyó necesario retirarse a Siria. Su orgulloso espíritu no se avino a aceptar semejante derrota y empezó inmediatamente los preparativos para recuperar su reino por la fuerza de las armas. Al suscitarse la disputa entre Cleopatra y su hermano Ptolomeo, tenia lugar en Roma otra semejante para obtener el gobierno.

 

Julio Cesar había estado 10 años ausente de Roma.  Este marchó contra Roma con un pequeño ejercito, que fue aumentándose con grandes fuerzas que se le agregaron y derroto a Pompeyo. Decidió Cleopatra entonces, conquistar al Cesar por su cuenta y como temía presentarse en persona en el Palacio del Cesar, ocúltose en un rollo de alfombra, que fue llevado a presencia del general romano y ya allí, salto fuera de la envoltura que la ocultaba. Nunca había contemplado Cesar en parte alguna una belleza semejante, pues Cleopatra, a los 19 años, era de una hermosura ideal, dotada de todos los encantos y de todas las gracias que hacen a una mujer poderosa.

 

Enamorado Cesar de la hermosa y joven reina, decidió terminar las diferencias que se habían suscitado por la posesión del trono de Egipto, proclamándola única soberana de la nación. En cuanto a Ptolomeo y sus consejeros, negaronse de nuevo a entronizarla; pero Cesar les declaro la guerra y Ptolomeo murio en batalla. Julio Cesar la amaba y ella a él también, cuando se hubo marchado a Roma, Cleopatra no tardo en seguirle. Ya en Roma el Cesar murió asesinado y Cleopatra privada de su protector, regreso inmediatamente a su patria. A la muerte del Cesar los destinos de Roma quedaron en manos de Marco Antonio, a quien le llegó la noticia de la Reina Cleopatra y quiso conocerla, la mando invitar a Roma. Así que hubo llegado, mando Marco Antonio que fueran a invitarla a cenar con él; pero ella se nego a tal pretension, diciendole que era él quien debia ir a ponerse a sus ordenes. Entonces Marco Antonio fue a donde se hallaba Cleopatra, quedando asombrado de la acogida que le hizo y del banquete que le ofreció, en medio de una profusión de luces y de esplendores, como jamás podía soñar hombre alguno.

 

Enamorándose profundamente de  la joven reina, el romano, volvió con ella a Alejandría, donde ambos vivieron en medio de las mayores extravagancias y del lujo mas refinado, celebrando festines y fiestas como Alejandría nunca imaginara. Marco Antonio fue llamado a Roma y estuvo ausente de Egipto durante 3 años, en los cuales Octavio volvió a tener el poder de Roma. El destino de Cleopatra, con la caída de su amante, parecía confirmarse, pero trato de hacer las paces con Roma. Hízola saber Octavio que el único medio de obtener este favor era haciendo asesinar a Marco Antonio, ella no acepto.

 

Cleopatra, en un momento de desesperación producida por el miedo, fue a refugiarse en una gran tumba que había hecho preparar para ella misma, e hizo que se extendiera el rumor de su muerte. Al oírlo Marco Antonio aflígiose en extremo. Llamo Marco Antonio a Eros, su sirviente de confianza para que acabase con su vida, pero no pudo matar a su amo y volviéndose rápidamente, hundió su espada en el pecho y murió. Marco Antonio apoyado contra la punta de su espada, se traspaso con ella. No murió en el acto, y suplico a los que le rodeaban que le quitasen la vida, pero todos huyeron. Llegó en aquel momento un esclavo de Cleopatra diciendo que era esta quien le enviaba.

 

Al saber Marco Antonio que Cleopatra estaba viva, le volvió el ánimo y se hizo llevar agonizante a la tumba en la cual la reina se había escondido. Cleopatra obtuvo permiso para sepultarle con todo el esplendor debido a su alto rango. Ella pidió permiso para ir por ultima vez a la tumba, en ella, despidiose de los muertos de una manera conmovedora; pusose despues sus más hermosos atavios y pidió la cena.

 

Cuando los oficiales de Octavio volvieron, hallaron a Cleopatra sin vida y tendida en un lecho de oro. Una de las dos esclavas que la asistían estaba ya muerta. Y la otra, que colocaba una corona en la cabeza de su ama, murió poco después. Dicese también que murió de la picadura de un áspid que estaba escondido entre las frutas de un cesto. Enterrola Octavio en la tumba, al lado de Marco Antonio, con toda la pompa debida a la última reina de Egipto. Murió en el año 30 antes de Jesucristo, a los 39 años de edad.

Autora: María Fernanda Burbano

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