Seguramente, en algún momento muchos de nosotros hemos tenido la posibilidad de sostener en nuestras manos una guía turística con mapas, consejos y descripciones de lugares de interés para quienes hacen turismo. En el antiguo Egipto sucedía algo parecido, solo que la diferencia estaba en que el viaje era hacia el mundo de los muertos.

El hombre siempre ha sentido miedo por lo desconocido, y ese miedo le ha llevado a crear una fuente de regocijo frente al más desconocido de los estados que el hombre inevitablemente tiene que experimentar, la muerte.

 


La creencia de la vida más allá de la muerte nació
desde tiempos memorables

Sucede que en todas, o en casi todas las religiones ha pasado lo mismo, la promesa de una existencia futura después de la muerte de una u otra forma, está presente en los libros sagrados de cada una de ellas sin importar la manera en que han sido entregadas a sus devotos ni en qué circunstancias.

Si nos preguntásemos cual fue la razón por la que los egipcios de la antigüedad se interesaron en construir impresionantes monumentos como las pirámides, la esfinge en Gizeh, las tumbas del Valle de los Reyes y del Valle de las Reinas, la necrópolis de Saqqara y los templos de Luxor y Karnak para no seguir alargando la lista, encontraríamos que la causa es una, la muerte.

Cuando entramos en contacto con esta antigua civilización ya sea visitando este atractivo país o visitando algún museo que posea algunas piezas pertenecientes a la cultura faraónica, es increiblemente fácil darse cuenta de que los egipcios estaban obsesionados por la muerte y por su idea del Más Allá. Al observar cualquier monumento sin importar su escala o utilidad, pareciera sensato apodar este arte como funerario, desde lo más simples hasta lo más complejo está envuelto por una idea del otro mundo.

El Libro de los Muertos viene siendo uno de estos utencilios de carácter fúnebre, su utilización era como su nombre lo dice, para los muertos. En realidad este no era un verdadero libro como los que conocemos en nuestros días, era una serie de hechizos, invocaciones, ceremonias y plegarias agrupadas en papiros, todos estos con la finalidad de ayudar al difunto en el juicio final y a evadir los peligros del Más Allá.


Escena donde se aprecian entre las viñetas, los textos sagrados
del Libro de los Muertos

El término que hoy en día se utiliza para hablar sobre el Libro de los Muertos no es el mismo que utilizaban los egipcios en la antigûedad. La traducción verdadera del nombre de esta colección de papiros va desde La Manifestación del Día hasta interpretaciones como La Salida al Día. El origen de su moderna nomenclatura se disputa entre dos orígenes; el primero de ellos dice que los ladrones árabes así les llamaban por encontrarlos junto a las momias mientras que el segundo de ellos afirma que fue a causa de la publicación del Papiro de Turín por parte de Richard Lepsius quién tituló su trabajo como Das Totenbuch que traducido al español significa el Libro de los Muertos.

Antecedentes del Libro de los Muertos

Sin la necesidad de llegar hasta el nacimiento de la religión egipcia podemos decir que los antiguos habitantes del Valle del Nilo también sentían temor a lo desconocido y por ello crearon un mundo tanto físico como idealizado para los muertos. Egipto se encuentra dividido por el río Nilo y los habitantes de la antigûedad utilizaron el lado oriental para construir viviendas y templos de culto a los dioses mientras que el lado occidental de Egipto fue utilizado para enterrar a los muertos.

El Libro de los Muertos no apareció en la historia egipcia súbitmente, este fue el resultado de una serie de procesos que fueron apareciendo paulatinamente bajo diferentes formas en diferentes períodos. El primero de ellos logicamente se remonta a los tiempos más antiguos de esta civilización. Los sacerdotes transmitían sus conocimientos a sus neófitos de una forma verbal pero fue necesario que hubiese un medio menos perecedero que el oral para enraizar las enseñanzas que desde los albores de la civilización egipcia se precticaron.

Desde la Dinastía V, fue que se dió este paso que permitió hacer mucho menos efímera las creencias sobre el mundo de ultratumba. El nuevo soporte que los sacerdotes dieron a sus creencias fue la piedra. En relación al mundo del Más Allá, los llamados Textos de las Pirámides fueron esculpidos en las paredes de las pirámides de Unas, Teti y Merenre entre otros.


Los Textos de las Pirámides son la primera manifestación
de textos sagrados hasta ahora encontrados

Posteriormente, no solo los faraones querían tener una vida después de la muerte por lo que desde la Dinastía VII hasta el Imperio Medio se hicieron algunas innovaciones. Los funcionarios de alta jerarquía y los nobles adoptaron la costumbre de incluir en sus entierros estos textos sagrados pero bajo un nuevo soporte, los sarcófagos en los cuales eran sepultados sus cuerpos.


Los textos sagrados fueron transcritos
en los sarcófagos de nobles y
funcionarios

Durante el Imperio Nuevo alrededor de la Dinastía XVIII hubo un innovador avance en los soportes de transcripción y este es uno de los más importantes, el papiro fue el nuevo recurso de los egipcios. Gracias a la utilización del papiro para transcribir el Libro de los Muertos mucha gente de menores recursos económicos tuvo la oportunidad de adquirir su propia guía para su viaje al otro mundo.


El nuevo soporte de los textos sagrados fue
el papiro

En este sentido es de notar que el mundo de ultratumba se convirtió en un gran negocio para los sacerdotes y escribas. En Egipto existía la costumbre entre las personas en adquirir ciertos utencilios con antelación para llevarselos consigo en el momento de su muerte. Según el poder adquisitivo de la persona se podían comprar algunos papiros de grandes dimensiones, hermosamente dibujados y con toda clase de contenido para ayudarle en la otra vida. Sin embargo, quién no podía darse el lujo de pagar una fortuna por el Libro de los Muertos, tenía que conformarse con seleccionar algunos de sus capítulos con una calidad mucho más pobre donde faltaban las ilustraciones estando repleto el papiro únicamente de escritura.


El Libro de los Muertos de Ani es uno de los
más célebres por sus espectaculares
ilustraciones

Hasta nuestros días han sobrevivido varios ejemplares del Libro de los Muertos en multitudes de tamaños, desde algunos centímetros de largo hasta otros muchos más extensos como el de Ani con una extención de 25 metros divididos en treinta y siete partes. Otros ejemplares de hasta 51 metros son también muy conocidos.

Los Textos de las Pirámides y de los Sarcófagos

Durante las primeras dinastías del Reino Antiguo se esculpieron en las paredes de algunas pirámides ciertos textos religiosos que hoy en día son datados como los más antiguos en su género. Estos grabados a los que se les dio el nombre de los Textos de las Pirámides contienen rituales funerarios que se les practicaban a la momia, hechizos mágicos y ritos religiosos entre otros aspectos con el fin de ayudar a que el rey muerto tuviese más posibilidades de ser aceptado en el reino de ultratumba y evitar que su alma fuese devorada por el dios Ammit. Se cree que muchos de estos textos hayan sido copiados de algunos muchos más antiguos pero de los que hasta los momentos, no se han encontrado ejemplares.

Uno de los llamados Textos de las Pirámides más conocidos son los encontrados en la piramide del rey Unas, último faraón de la Dinastía V y este constituye el más antiguo texto religioso encontrado hasta los momentos. No solo se han encontrado estas sagradas escrituras en las pirámides de estos faraones sino que también fueron esculpidas en las pirámides de algunas reinas.

Es bien importante esta primera manifestación religiosa en las pirámides ya que las mismas eran tomadas en cuenta como máquinas resucitadoras del alma del difunto y junto a estos textos las posibilidades de vida en el Más Allá serían de ese modo inmensamente esperanzadoras. Los Textos de las Pirámides también son importantes fuentes de estudio para comprender el pensar religioso de los antiguos que a partir de ese momento tuvo un desarrollo cada vez más complejo.

Durante el Imperio Antiguo y el Primer Período Intermedio la figura del dios solar Ra es la más importante entre los Textos de las Pirámides pero posteriormente esta deidad fue sustituida por otra.

En las primeras dinastías del mundo faraónico, la resurrección en el Más Allá estaba limitada al rey y la reina mientras que los nobles no podían asegurarse una vida futura y eterna después de la muerte. Posteriormente, los nobles y demás funcionarios del alto rango deseaban asegurar su vida inmortal pero no podían construir monumentos como las pirámides para colocar en ellas los Textos de las Pirámides. A modo de satisfacer esa necesidad, donde incluso hoy en día se busca en creer en una vida después de la muerte independientemente de la religión a la que pertenezcamos, fue que los egipcios empezaron a demandar su existencia en el Más Allá y por ello se debía buscar una nueva adaptación de los Textos de las Pirámides que les permitiese llevarlos consigo a sus propias tumbas. La solución estuvo en tallar los textos en los sarcófagos de los difuntos y de esa forma ellos también tendrían la oportunidad de vivir eternamente. El resultado de esta nueva adaptación es lo que conocemos hoy como los Textos de los Sarcófagos.

Sin embargo, esto no era suficiente para asegurarse una vida en el Más Allá, había que cumplir ciertos requisitos como que existiese un cuerpo momificado haciendo este proceso más complicado a causa de que los saqueadores de tumbas acostumbraban destruir a las momias después de robar sus pertenencias para evitar que estas los atacaran.

Durante esa etapa, la imágen del dios solar Ra ya no era tan popular como en la antigûedad. Ahora la tendencia estaba hacia el dios de los muertos Osiris aunque Ra no desapareció totalmente ya que se ha encontrado a esta deidad en algunos hechizos con inscripciones de esta época.

La creación del Libro de los Muertos

La terminología del Libro de los Muertos utilizada por los egiptólogos como ya conocemos, se emplea para hacer referencia al conjunto de hechizos, oraciones e himnos que eran utilizados por el difunto en su viaje por el Más allá a fin de facilitarles su aceptación en el mundo de ultratumba y evitarle los peligros que en el proceso se pudiesen presentar. Actualmente se conocen alrededor de 200 fórmulas que el difunto podía utilizar y que hoy en día los egiptólogos han dividido en los llamados Capítulos. Sin embargo, no se han encontrado todos los capítulos juntos en un mismo enterramiento.

Existen varias versiones en el llamado Libro de los Muertos, tales son los casos de los ejemplares realizados en Heliópolis y en Tebas. Estas dos tienen ciertas diferencias pero basicamente no son muy distintas.

Felizmente, han llegado muchos ejemplares del Libro de los Muertos en buenas condiciones hasta nuestros días gracias a que muchos de ellos eran puestos dentro de los sarcófagos de las momias. Uno de los papiros más famosos encontrados es el papiro de Ani -actualmente en el Museo Británico-, el escriba de la Dinastía XIX, año 1250 A.C. del Imperio Nuevo.

Escena donde Horus presenta al difunto ante su padre Osiris y donde
posteriormente (el difunto) actúa como escriba del dios
de los muertos

El papiro de Ani debe su fama debido a tres principales factores; el primero de ellos es su longitud que es de poco más de 25 metros. Otro elemento es que las inscripciones están acompañadas de hermosas representaciones gráficas de las diferentes etapas del juicio que se llevan a cabo en el mundo de los muertos. El otro factor de relevante importancia es que el papiro de Ani agrupa una gran cantidad de capítulos del Libro de los Muertos convirtiendolo en uno de los más completos encontrados hasta ahora.

Originalmente el papiro no había sido preparado para él sino que su nombre fue colocado en los espacios en blanco que se dejaban libres hasta llegar el momento en que existía un comprador.

También es de notar que habían pasajes del Libro de los Muertos que además de ser inscritos en los papiros, lo eran también en las pequeñas piezas conocidas como los ushebtis, en algunas paredes de las tumbas o en lino, este último sobre todo en la época de Tutmosis III.


Ushebti que el muerto
se llevaba al otro
mundo

Los ushebtis eran unos sustitutos mágicos que podían hacer ser bien la presentación del difunto o de sus sirvientes. Tales sustitutos en la otra vida se encargarían de todo el trabajo pesado sustituyendo de esa manera al difunto para hacer más placentera su vida en el otro mundo. Por ejemplo, en los Textos de los Sarcófagos se hace referencia a los campos de caña del otro mundo y allí sustituirían los ushebtis al difunto a través de la fórmula mágica para ushebtis inscrita en el sarcófago y que aquel debía leer.

El Libro de los Muertos está escrito generalmente en columnas verticales y no horizontales. Las viñetas son muy comunes acompañando a los textos escritos predominantemente en tinta de color negro. Los hechizos especiales y los más importantes eran escritos en tinta roja para llamar la atención.

El orden de los capítulos varió mucho en las Dinastía XVIII y XIX de acuerdo a los deseos y posibilidades del difunto. Las personas más acaudaladas podían mandar a un escriba a hacerles un Libro de los Muertos especialmente para si mismos pero por los costos, los papiros hechos en serie eran muy populares. En estos casos el escriba transcribía el Libro de los Muertos pero dejaba espacios vacíos donde posteriormente se incluirían los nombres y títulos del comprador.

El juicio final

En el viaje hacia el mundo de los muertos el difunto podía exponerse a peligros que le impidieran tener vida eterna en el reino de Osiris. Estos peligros son de toda clase incluyendo a algunas deidades de los que el difunto se debía cuidar.

Lo primero que se debía hacer era escoger antes de la muerte los capítulos de más interés para su viaje al Más Allá. Como ya es conocido, la vida eterna se convirtió en un muy buen negocio especialmente durante el Imperio Nuevo que era el momento en que ya estas escrituras habían sido copiadas a los papiros, un material mucho más económico que el esculpido de relieves en las tumbas siendo más fácil de adquirir por la población en general.

La posibilidad de vivir en el otro mundo, literalmente hablando, no tenía precio por lo que la producción del Libro de los Muertos fue cada vez mayor y más popular.

Luego de ser poseedores de algunos capítulos del libro, solo quedaba esperar el momento en que estos serían utilizados. Una vez que llegaba ese momento y en el caso de que hubiese la debida compensación económica, el cuerpo del difunto era embalsamado por los sacerdotes mientras estos llevaban a cabo los respectivos rituales funerarios.

La conservación de la momia era importante para que el Ka pudiese sobrevivir y así asegurar la posibilidad de vivir la vida eterna. El Ka era la energía vital en su más puro estado y para vivir era necesario que el Ka estuviese a salvo y si este se destruía, el resultado era la muerte definitiva donde no había ninguna posibilidad de resurrección.

Desconocer lo que existía en el otro mundo era un peligro inminente para el muerto por lo que su conocimiento era muy importante haciendo que durante el Imperio Nuevo la adquisición de estos sagrados textos fuese incomparable en relación a tiempos muchos más antiguos.

Cuando el difunto emprendía su viaje al mundo de ultratumba se encontraba con varios obstáculos que tenía que superar para alcanzar la vida eterna; para superar una de estos obstáculos era necesario declararse inocente de varios pecados mencionados en la llamada Confesión Negativa. En ella, el difunto tenía que declarar frente a 42 dioses asistentes de Osiris, y uno por uno, testificar la absoluta inocencia sobre los pecados en cuestión. Para pasar a la siguiente prueba era necesario ser inocente ante los dioses de los que el difunto debía conocer sus nombres.


Toth, Anubis y Ammit son parte de los dioses presentes
en el juicio que se precedia junto a las 42 divinidades
que actuaban como jueces

Luego de esto, el difunto era acompañado por el dios de la momificación Anubis a la Sala de las Dos Verdades donde recibiría juicio por sus acciones en el mundo de los vivos. En las escenas del juicio están presentes además del fallecido, el dios Anubis de la momificación, con cuerpo de hombre y cabeza de chacal, el dios Toth de la sabiduría y la escritura, con cuerpo de hombre y cabeza de ibis, la presencia de la diosa Maat a través de una pluma de avestruz, señora de la justicia y de la verdad, Horus del cielo y Ammit, la bestia con cuerpo de leopardo, piernas de hipopótamo y cabeza de cocodrilo que devoraría los corazones de quienes no superaban el juicio.


Anubis, dios de la momificación es uno
de los principales testigos del
juicio

El corazón era considerado en el antiguo Egipto como el centro de la conciencia y emociones del hombre, por ello es que las tecnicas de momificación llegaron a tal perfección que los muertos eran embalsamados con el corazón en su lugar, mientras que otros órganos y vísceras eran sacados del cuerpo y depositados en los vasos canopes.

 


Los vasos canopes eran utilizados
para conservar las vísceras
del difunto

En la Sala de las Dos Verdades, el corazón del difunto era pesado en una gran balanza cuyo otro extremo estaba contrapesado con la pluma de Maat, símbolo de la verdad. Aquí la verdad debía superar a la gravedad; si la balanza se inclinaba hacia el lado del corazón todo estaba perdido, el difunto no pasaba la prueba y su corazón era devorado por Ammit causando la definitiva y segunda muerte. Pero si por el contrario, la balanza se mantenía estable, quería decir que el difunto durante su vida había sido honesto y que no le había mentido a los dioses; el juicio era superado. Tanto los dioses Anubis como Horus se aseguraban de que el juicio fuese justo. Sin importar los resultados del mismo, el dios escriba Toth registraba el veredicto final. Es importante reseñar que nunca se ha encontrado en un papiro en donde el juicio del difunto le fuese desfavorable.


Después de pesar el corazón, Toth registra el
resultado mientras la bestia Ammit
aguadra atenta

Sin embargo, antes de pesar el corazón con la pluma de la verdad, el difunto se dirigía a su corazón para que no le traicionase ni le contradijera. El texto jeroglífico con la fórmula para dirigirse al corazón era tallado en un escarabajo y puesto sobre el corazón de la momia.

Luego de que era pesado el corazón del difunto y después de aprobado el juicio, el dios de los cielos, Horus, conducía al difunto ante su padre Osiris quien estaba acompañado de sus esposas Isis y Neftis , ambas por cierto hermanas. Aquí se justificaba la costumbre de matrimonios entre hermanos y hermanas, padres e hijos a fin de mantener el linaje divino entre la familia real. A Osiris se le ve particularmente vendado como una momia y portando el cayado y flagelo usados para representar el poder faraónico. Frente a él, se encuentran 4 dioses menores.


Ante Osiris, Isis, Neftis y cuatro dioses es presentado
el difunto después de haber aprobado el juicio

Luego de que el difunto era aceptado en el reino de la otra vida en compensación por haber sido digno y correcto durante su vida en La Tierra, tenía varias posibilidades sobre que hacer. El Más Allá es una región subterránea bordeada de luz por doquier durante el día, con vastos campos para la agricultura. El Más Allá estaba dividido en 12 regiones llamadas Cavernas o Duat. Cada una de estas cavernas eran gobernadas por espíritus. La sexta región del Más Allá era la que habitaba Osiris. Esta región era descrita como un campo con canales de irrigación y pequeñas islas.

La esperanza del difunto era ser aceptado en el reino de Osiris pero también deseaba tener la posibilidad de volver a La Tierra. El Libro de los Muertos tenía ciertas fórmulas que le permitían al fallecido visitar La Tierra, viajar por el cielo, visitar a los dioses y navegar las barcas en el amanecer y atardecer.


El difunto Ani es aceptado en el reino de Osiris

Transcripción del algunos capítulos del Libro de los Muertos

Para tener un conocimiento más exacto del contenido del Libro de los Muertos es interesante leer algunos de los hechizos, fórmulas e himnos. Para ello, utilizaremos las inscripciones provenientes de diferentes papiros.

La Formula del Corazón

¡Oh Corazón de mi madre!, ¡Oh Corazon de mí

madre!, ¡Oh vísceras de mi Corazón de mis diferentes

edades!, ¡No levantes testimonios falsos contra mí en

el juicio, no te enfrentes a mí en el tribunal,

no demuestres hostilidad contra mí

en presencia del custodio de la balanza!.

Tu eres mi Ka que está en mi cuerpo,

el Jnum que hace próspero mis miembros.

Anda hacia el bien que nos está destinado

allí. Esta acción será buena para nosotros,

será buena para el divino juez y será agradable

para aquel que juzgue.

No conjetures mentiras en mi contra

en presencia del gran dios, señor de

occidente.

Mira, de tu nobleza depende el ser

proclamado como justo.

 

La Confesión Negativa

Para ser dicho al llegar al Salón de las

Dos Verdades.

He venido ante tí mi señor. He sido

traído para presenciar tu belleza.

Te conozco, conozco los nombres de los

cuarenta y dos dioses quienes están

contigo en el Salón de las Dos Verdades

quienes viven resguardando de los

malvados, quienes beben de su sangre.

En el día del juicio... vengo ante tí

trayendo a Maat habiendo repelido

el mal.

No he cometido crímenes contra otros.

No he maltratado a los ganados.

No he pecado en el Lugar de la Verdad.

No he conocido lo que no se debe conocer.

No he hecho ningún daño.

No he comenzado ningún día exigiendo más

que mi deuda.

No he utilizado la barca del más poderoso.

No he blasfemado a ningún dios.

No he robado a ningún pobre.

No he hecho lo que los dioses aborrecen.

No he calumniado a ningún criado

contra su amo.

No he causado pánico.

No he hecho llorar.

No he matado.

No he ordenado matar.

No he hecho sufrir a nadie.

No he profanado las ofrendas de los templos.

No he agotado los panes de los dioses.

No he robado los alimentos de los muertos.

No he copulado ni me he profanado.

No he aumentado ni reducido la

medida [que debe ser].

No he disminuido la arura.

No he engañado en los campos.

No he añadido más peso a la balanza.

No he falsificado la plomada de las escalas.

No he tomado la leche de la boca de los niños.

No he privado a los ganados de su pasto.

No he puesto trampas en los cañados de los dioses.

No he pescado a los peces de sus charcos.

No he detenido fuente alguna que fluya.

No he apagado ningún fuego que sea necesario.

No he descuidado los días de ofrendas de carne.

No he detenido a los ganados que pertenecen a los dioses.

No he detenido a dios alguno en su procesión.

Soy puro, soy puro, soy puro, soy puro.

Soy tan puro como lo es la gran garza en Henes.

Soy la nariz del señor de la respiración

quien mantiene a la gente en el día en

que el ojo está alerta en el segundo mes

de la estación de salida [el invierno], en el

último día.

En la presencia del señor de esta tierra

he visto la terminación del ojo alerta.

Ningún mal me ocurrirá en esta tierra,

en este Salón de las Dos Verdades

porque conozco los nombres de los

dioses aquí, los seguidores del gran dios.

 

Palabras para darle al difunto la boca

Palabras para ser dichas.

Me levanto del huevo de la tierra oculta.

Mi boca me ha sido dada para que

pueda hablar con ella en presencia del

gran dios, el señor del mundo de ultratumba...

Yo soy Osiris, señor de Re-Sta.

La fortuna del escriba de Osiris Ani,

verdadero de voz, quién está en lo alto de

la escalera.

He venido como los deseos de mi corazón

a la isla ardiente, y he extinguido el fuego.

 

Hechizo para no volver a morir en el Más Allá

Parabras para ser dichas por Osiris Ani.

Mi caverna está abierta, mi caverna está abierta;

los glorificados espíritus en la oscuridad caen.

El ojo de Horus me santifica; el abridor

de caminos me cuida.

Me he ocultado en tí...

Mi cuello es como Ra;

Mi cara está descubierta;

Mi corazón está en su lugar... Soy Ra...

No soy ignorante de ti, no te hago daño.

Tu padre vive por tí, el hijo de Nut.

Yo soy tu gran hijo que mira tu secreto.

Estoy coronado como el rey de los dioses;

No volveré a morir otra vez en el mundo

de ultratumba.

 

Hechizo para permitirle al difunto volver a su casa en La Tierra

Parabras para ser dichas por Osiris Ani.

Soy el dios león que viene avanzando...

Soy el ojo de Horus; he abierto

el ojo de Horus en este día.

He alcanzado el río.

Ven en paz, Osiris Ani.

 

Himno a Osiris

Adoración de Osiris, señor de la eternidad,

Wen-Nefer... numeroso de formas

y grande de imágenes, y Ptah-Seker-Atum

en Heliópolis, señor del sarcófago.

Él alcanza Menfis... ellos te protegen

cuando te adentras en Nut.

Isis te abraza en paz y aleja a los

enemigos del comienzo del camino.

Y tu vuelves tu cara a Amentet y da

luz a Las Dos Tierras con electrum.

Quienes caen [los muertos] se levantan

y te ven, y ellos respiran aire.

Ellos miran tu cara como la subida del sol

en el horizonte, y sus corazones están en paz

por lo que haz hecho tu eres el señor

de la eternidad.

 


Este artículo puede ser leído en

N° 7. Noviembre 2002
Ed. Grupo Megamultimedia

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