A finales del milenio pasado, dos películas compitieron por volver a convocar sobre la gran pantalla el embrujo del antiguo Egipto, el de Nefertiti y Tutankamon, el de las tumbas profanadas y su correlato de maldiciones para el hombre blanco que había osado despertar a quienes llevaban miles de años durmiendo el sueño de los justos.

Una era «La sombra del Faraón», que evocaba la tradición de la serie B británica de la Hammer. Pero la que se llevó el gato al agua, hasta el punto de generar una franquicia que suma tres títulos, fue «La momia»: su éxito instantáneo la condenó a esa forma de eterno retorno que en Hollywood llaman secuela (comenzaron a rodar la segunda parte a la semana del estreno de la primera, según recordaba el propio protagonista, Brendan Fraser).

Toda una hazaña de Stephen Sommers, un director empeñado en despertar al lector adolescente que fuimos, con sus versiones de «El libro de la selva», «Las aventuras de Huck Finn» o «Van Helsing».

La razón del éxito de «La momia» estriba en que Sommers había dado con una fórmula irresistible. Su referente directo, por supuesto, no era el Egipto histórico, sino el añorado cine de aventuras clásico, ése que hizo la fortuna también del Spielberg de «Indiana Jones».

Por otro lado, la moderna (a la altura del año 1999) técnica infográfica le permitió representar los fastuosos escenarios de la leyenda egipcia y las Siete Plagas bíblicas —que aquí comparecen en todo su esplendor— con vivo (i)realismo.

Además, supo ensayar una convincente mezcla de terror y de humor que no sólo no se cancelaban mutuamente sino que se complementaban en un perpetuo guiño al espectador: la primera parte de la trama, antes de que se desencadene el genuino pandemónium, exhibe unos deliciosos diálogos y sirve de eficaz presentación de los personajes, un detalle que no cuidan todas las superproducciones de este tipo.

Gran reparto

Finalmente, Sommers también supo rodearse de un reparto a la altura de la ambición de la propuesta, capaz de mantener el guiño de la parte de comedia y de sudar la ropa de trabajo cuando había que enfrentarse a la plaga. Brendan Fraser, que nunca estuvo mejor; la estupenda Rachel Weisz, que hacía de algo más que de vistoso florero, y su imposible hermano, al que anima un John Hannah en estado de gracia; el temible Imhotep que encarna el inquietante Arnold Vosloo y su amada, la exótica venezolana Patricia Velásquez…

Fecha: 06/01/2011

Fuente: ABC

http://www.abc.es/20110106/cultura-cine/abcp-viene-plaga-momia-20110106.html

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